El pino canario es una conífera endémica de Canarias, que puede alcanzar más de 40 m
de altura y vivir varios siglos. Tiene una corteza gruesa, de color pardo-rojizo,
profundamente agrietada. Presenta acículas (hojas en forma de aguja) muy largas (hasta
30 cm), agrupadas de tres en tres, de color verde claro, flexibles y colgantes. Los conos
(piñas) son grandes, ovoides, de color marrón brillante, y pueden permanecer cerrados
en el árbol durante años. Es una especie extraordinariamente adaptada al fuego, capaz
de rebrotar desde el tronco y las ramas tras un incendio. Forma extensos bosques
(pinares) en las medianías altas y cumbres de las islas centrales y occidentales, por
encima del monteverde. Es muy resistente a la sequía y se adapta a diferentes tipos de
suelo. Su madera es muy resinosa y duradera.