El palo blanco es un árbol perenne, endémico de la región macaronésica, que puede
alcanzar hasta 12 m de altura. Tiene un tronco con corteza blanquecina o grisácea, lisa.
Las hojas son simples, opuestas, grandes, ovales o elípticas, coriáceas, de color verde
oscuro brillante, con el nervio central muy marcado. Las flores son blancas, olorosas, con
cuatro pétalos, agrupadas en racimos cortos axilares. Florece en invierno y primavera. El
fruto es una drupa ovoide, carnosa, de color azul oscuro o negro en la madurez, similar a una aceituna pequeña. Es un árbol característico de la laurisilva y del fayal-brezal,
especialmente en zonas bien conservadas.