El almácigo es un árbol caducifolio, dioico, que puede alcanzar hasta 12 metros de altura.
Se trata de una de las pocas especies arbóreas caducifolias presentes de manera natural
en el Archipiélago Canario. Tiene una corteza grisácea y agrietada. Las hojas son
compuestas, pinnadas, con 7-11 folíolos ovales o lanceolados. Las flores son pequeñas,
verdosas, agrupadas en panículas. Florece en primavera, antes de que salgan las hojas.
El fruto es una pequeña drupa globosa, de color rojizo que se vuelve azulado al madurar.
Es una especie termófila, resistente a la sequía, que se encuentra dispersa en laderas y
barrancos de las zonas bajas y medianías. Su madera es apreciada y su resina (almáciga)
se ha utilizado tradicionalmente.