El drago es un árbol emblemático de Canarias, de crecimiento muy lento, que puede
alcanzar más de 20 m de altura y vivir varios siglos. Tiene un tronco grueso y robusto,
grisáceo, que se ramifica dicotómicamente (cada rama se divide en dos) después de cada
floración. Las hojas son largas, acintadas, coriáceas, de color verde glauco, y se agrupan
en rosetas al final de las ramas. Las flores son blanco-verdosas, olorosas, y se agrupan
en grandes panículas terminales. Florece irregularmente, cada varios años. El fruto es
una baya globosa, carnosa, de color anaranjado. Su savia, al oxidarse en contacto con el
aire, se vuelve roja («sangre de drago») y ha sido utilizada tradicionalmente con fines
medicinales y como tinte. Se encuentra de forma natural en riscos y laderas inaccesibles,
principalmente en el dominio del bosque termófilo, aunque se cultiva ampliamente
como ornamental.